Skip to main content

Exotismo en la Agencia de Escorts

Encontrar chicas orientales realmente bonitas, que se dediquen a la compañía, no es nada fácil, así que cuando llegó a la Agencia de Escorts, el establecimiento se revolucionó un poco. Y la verdad, no era para menos. La criatura posee esa piel de porcelana y una delicadeza como ningún occidental llega a imaginar, más que en las películas. Más baja de estatura que ninguna, a pesar de usar tacón alto, una carita dulce y pálida, con los labios exageradamente rojizos y esa mirada de niña descarada, que contrasta con el resto de su figura: de movimientos elegantes y armoniosos, enamoraba a todos con sólo una mirada.

aescorts-japonesa-01Sabía que me resultaría difícil concertar una cita con ella, dada la lista de espera repleta de admiradores, así que eché mano de la influencia de mi querida Silvia, mi camarera favorita, y le pedí que en su día libre, saliésemos juntos los tres. Por suerte, el miércoles siguiente pude conocerla, ya que quedamos en una terraza de las Ramblas. Nada más acercarme a saludarlas temblaba como un colegial por el nerviosismo. Sui-lin no hablaba castellano más que algunas palabras sueltas, pero en vez de resultar una incomodidad, me pareció todavía más interesante y atractiva. En la conversación, Silvia tomó un poco la iniciativa y propuso que cenáramos en su propia casa, así que sin más, caminamos un largo trecho por el Centro hasta su casa.

Cuando entramos en casa de Silvia y se quitaron la chaqueta, con sendos vestidos de falda corta, me resultaron las chicas más apetecibles del mundo. Sui-lin, con un vestidito azul de seda, entró enseguida en la cocina y ese detalle me pareció una clara prueba de que ya había estado antes en la casa. En unos minutos nos preparó unos platitos de comida muy ligeros pero sabrosos y descorchó una botella de vino. “Vive conmigo”, aclaró Silvia. Justo antes de empezar a cenar, Sui-lin se acercó, me quitó la chaqueta y me puso una servilleta en la pierna. No pude resistirlo: impulsivamente le acaricié el muslo hasta llegar a su culito duro, y el tacto de la seda, enrollándose suavemente por mi mano, y la suavidad de su piel, me pusieron a cien. La sonrisa traviesa que me brindó, me avisaba de que esa noche lo iba a ser de lo más placentera.

aescorts despertar

Cariñoso despertar

aescorts despertarLa noche de sexo con la escort Shui-lin la pasé derrochando facultades, casi sin descanso una y otra vez, sucumbiendo a los encantos refinados de esta linda y delicada muñequita oriental. Creo que si el sonido de la puerta, al abrirse, no me hubiese despertado, seguramente seguiría durmiendo otras tres o cuatro horas. El sonido de los tacones por el pasillo me indicó que era Silvia, que tras su jornada había regresado y se encerraba en la cocina, probablemente se prepararía algo de comer y se acostaría.

A mi lado respiraba plácidamente Shui-lin. Qué preciosidad de chica. Aparté suavemente la sábana y la descubrí desnuda, con la tenue luz que las rendijas de la persiana dejaban pasar por la ventana. En seguida le acaricié las tetitas como manzanas y observaba su pubis completamente depilado. Pasé los labios un rato por toda su piel suave, pero se encontraba tan dormida que ni se daba cuenta. Me encontraba muy caliente y me supo mal despertarla, así que me puse los sleeps y salí en busca de Silvia. Llamé con los dedos a la puerta de su dormitorio, tras pedir permiso, ella me invitó a entrar.

Silvia se encontraba desvistiéndose lentamente, de pie, frente a un gran espejo. Masticaba todavía parte de una manzana cuyos restos estaban sobre la cómoda. Nada más sentarme en la cama, la miré como se admira a una modelo, sin perder detalle. Inmediatamente me preguntó qué tal había ido con Shui-lin. Le dije que sin comparación con ella. Silvia se sonrió y me llamó mentiroso y al instante me acerqué y le di un beso en los labios, un beso profundo, demostrando que hasta ese momento, ninguna chica me transmitía lo que ella. La guié lentamente hacia la cama y terminé su trabajo de desvestirse. Sólo le quedaban las braguitas negras y el sujetador desabrochado, que invitaban a la caricia de sus bonitas tetas. Debería ser así cada despertar: con una hermosa mujer dispuesta a los placeres más deseados y luego dormir hasta el mediodía.

Escort Laura

La nueva escort

Me quedó un buen recuerdo, el viernes pasado, de la Agencia de Escorts de Barcelona. No todos los días una diosa divina te baila, te seduce y te come entero, hasta hacerte ver las estrellas. No estaba obsesionado, pero esperaba con alguna impaciencia el término del trabajo semanal, para visitarlas de nuevo. Al mismo tiempo, mi ilusión era conquistar el corazón de Silvia, la camarera tan preciosa que servía las copas en la barra.

Escort Laura

Ese jueves, pues para mí terminó la semana laboral ese día, me encontré con la sorpresa de coincidir en la barra con uno de mis clientes. Estuve a punto de echar marcha atrás y entrar en otro momento, pero como miraba hacia la puerta, me reconoció claramente, así que sin más, me acerqué a saludarlo. El cliente tiene más o menos mi edad, sobre los cuarenta, y me confesó que acudía de vez en cuando al Club, pues era un lugar ideal para “desconectar” un poco de todo y relajarse. Enseguida congeniamos y me dijo que estaba esperando a Laura, una chica nueva con un pecho espectacular, que ya se habían conocido hacía dos días y quería repetir.

Tras unos largos minutos de charla, vimos aparecer a Laura. Por encargo de mi cliente a Silvia, ésta fue a avisarla inmediatamente para que nos acompañara. Realmente es espectacular Laura, con unas tetas que mostraba bajo una camisilla transparente, sin sujetador y muy bien plantadas. Es morena y con una figura de lo más atractiva. Mi cliente enseguida le preguntó si le apetecía ocupar una suite y atendernos a los dos a un tiempo. En efecto, tuvimos la suerte de que aceptase. En la suite, Laura nos mostró cómo se hace, de la manera más sexy, un streap-tease integral. Tras el fantástico desnudo, nos repartimos las tareas: mi cliente se quedó con sus tetas y sus deliciosos labios,  y a mí su bien formadas caderas, su culito duro y suave, en unos instantes de sexo inolvidables.

Escort Dana

Dana, la niña traviesa

El día que entré en la Agencia de Escorts Barcelona y vi a Dana por primera vez, se me erizaron todos los cabellos del cuerpo: ese aspecto de niña traviesa, con las coletas a cada lado de su cabeza, que le daban un aire entre oriental y chica de instituto, su corta estatura pero muy bien proporcionada, un culito respingón embutido en unos pantaloncitos hasta casi la mitad de sus preciosos muslos, los tacones de aguja, que le resultaba un caminar provocativo y seguro, las tetitas eran más bien pequeñas, como del tamaño de dos manzanas, pero quizás ese detalle le daba más morbo todavía a su aire de aniñada.

Escort Dana

Ese día estaba muy contento. Había trabajado toda la semana y los beneficios habían sido cuantiosos para la empresa que represento, así que se me notaba algo exultante. Así que directamente, en tono de confesiones, le pregunté qué sabía hacer. Muchas cosas, me dijo. ¿Alguna que te guste mucho? Le repliqué enseguida. Me gusta mucho jugar con el cuerpo de un hombre, si él me gusta claro.  ¿Y yo te gusto? Si, me contestó, así que la cogí de la mano e inmediatamente ocupamos una de las fantásticas suites del Club de Escorts. La niña Dana tiene 28 añitos, qué rica.

Túmbate en la cama, me ordenó suavemente. Empezó a desvestirme, primero los botones de la camisa, metiendo la mano sobre mi pecho y deslizándola con su manita cálida. Luego pasó directamente a quitarme el pantalón y los zapatos, situándose de espaldas a mí en algunos momentos y observaba su figura perfecta, hasta que de pronto subió sobre mi pecho y se fue quitando la ropa de forma rápida. Con su sexo empezó a frotarse sobre cada rincón de mi cuerpo, caliente, gimiendo levemente para excitarse ella también. Sobre mi pierna derecha se mantuvo un buen rato frotando cada vez más fuerte, mirándome con los ojillos entornados, casi chinescos, estaba verdaderamente excitada y al notar mi pene rígido, se quitó las braguitas húmedas para cabalgar salvajemente hasta el éxtasis.

Escort Selena

Recibiendo a la escort Selena

Llegaba el fin de semana, muy buena para los negocios por cierto, y ese viernes por la tarde, temprano, en el hotel me encontraba de lo más vago. Hacía un tiempo desapacible y no me apetecía salir. Me entraron ganas de pasarlo bien con alguna escort, asi que cogí el portátil y navegué un buen rato. Caí en la cuenta de que mi Club de Escorts favorito dispone también de página web y le eché un vistazo.

Escort Selena

Nada más aparecer la página de inicio vi a Selena, retorciéndose sensualmente sobre un fondo oscuro. Una belleza de formas y de rostro que te erizaba la piel. Otras tres bellezas se anunciaban como “chicas nuevas”, pero Selena me llamó especialmente la atención. Se podía leer claramente: horario diurno, salidas a hotel, etc., así que no lo pensé más y contacté con el Club de Escorts. La comunicación fue rápida y concisa, así que en una hora recibiría la visita de esa fantástica amazona.

¿Será tal y como se mostraba en la foto? ¿Podían existir chicas tan hermosas en la realidad? Siii. Con los nervios a flor de piel, abrí la puerta de mi habitación y tras ella surgió la imagen más atractiva del mundo. Una chica alta, pelirroja, preciosa. Tras los saludos habituales, la invité a sentarse en uno de los sofás y mi mirada furtiva se posaba en cada parte de su cuerpo. Enseguida le confesé lo que pensaba sobre su físico, de la belleza que me transmitían hasta sus gestos. Ella se animó muchísimo ante mis palabras y levantándose, me bailó unos movimientos suaves, sensuales, arrimándose poco a poco hacia mis piernas. Se agachó y comenzó a besarme en las mejillas, en el cuello, acto que aproveché para acariciarla a ella por todas partes. De ahí pasamos enseguida a la cama. Sus nalgas eran firmes y suaves, me besaba en los labios tiernamente, así que la desnudaba deprisa, enredando sus braguitas en los tacones altos que calzaba. Nos reímos, pero no se rompía el encanto, continuamos hasta que las fuerzas me flaquearon.

prostitución cine princesas

La prostitución en el cine

Existe un sinfín de películas que han abordado la prostitucióndesde diferentes ópticas. El cine social ha querido denunciar o representar de manera descarnada este ambiente. Las películas históricas también han acudido a esta temática para ofrecer una visión de una determinada época. Y también se ha desarrollado propuestas más sencillas que tienen como único fin divertir al espectador.

prostitución cine princesas

El sexo y la prostitución siguen siendo temas fascinantes para el gran público que acude a las salas o enciende su televisor con diferentes objetivos: ampliar conocimiento, excitarse o pasar un buen rato. Intentar seleccionar filmes emblemáticos sobre este asunto es complejo, dada la ingente cantidad de obras. Algunas de ellas recientes como Princesas del experto en cine social Fernando León de Aranoa o Lylia Forever del sueco Moodysson que incide en la problemática social que rodea la prostitución en los países del Este de Europa. También Slovenka, una película independiente eslovena protagonizada por una universitaria que ejerce de prostituta de lujo para altos cargos políticos.

Pero no todo es denuncia y crítica social. Pretty Woman, como representante del cine hollywoodiense contemporáneo, o Irma La Dulce del siempre afilado Billy Wilder, fueron comedias de gran éxito que tenían una prostituta como eje central de la historia.

julia roberts prostituta pretty woman

Pero si viajamos un poco más lejos y más atrás en el tiempo nos encontramos con Vida de Oharu, mujer galante, una película de 1952 de Kenji Mizoguchi. Delicada, punzante, emocional y evocadora, esta historia narra la vida de una prostituta en el Japón feudal del siglo XVII. Sin querer ofrecer una lección moral, el director japonés presenta una trama fascinante protagonizada por una mujer luchadora y ambigua, es decir, real. Una lección de cine a la que han acudido numerosos directores posteriores.

Hierodulas y la prostitución sagrada

Hieródulas, las prostitutas sagradas

¿Existió realmente un tipo de prostitución llevada a cabo en los templos religiosos con el fin de honrar a los dioses? Las fuentes existentes no terminan de dejar claro si los denominados hieródulos, esclavos sagrados, también practicaban sexo ritual. Pero situémonos antes históricamente.

Hierodulas y la prostitución sagrada

Sumerios, hititas, babilónicos, fenicios… En Próximo Oriente, especialmente en Mesopotamia, y Oriente Medio surgieron un buen número de culturas y civilizaciones varios milenios antes de Cristo. Algunas fueron contemporáneas a los egipcios. El valor de estas culturas en el arte, la ciencia y el progreso humano en general es incalculable. La interpretación de la religión, las costumbres y la vida cotidiana en estos pueblos llega esencialmente a través de fuentes posteriores como las griegas.

El término griego hieródulo hace referencia a una serie de esclavos sagrados que se ocupaban de todo tipo de tareas dentro del ámbito religioso. En estas culturas, el poder emanaba de los dioses y las instituciones religiosas, casi siempre estrechamente vinculadas al poder político, requerían de un gran número de sirvientes para cumplir con tareas básicas como la siembra, la limpieza, etc.

¿Y el sexo? Se ha querido interpretar que también existía un tipo de prostitución sagrada llevada a cabo por esclavos y esclavas con fieles o sacerdotes con el fin de honrar a los dioses para conseguir, por ejemplo, buenas cosechas en civilizaciones eminentemente agrícolas. También podrían haberla ejercido las propias sacerdotisas que se preparaban durante largo tiempo cuidando su cuerpo y sus costumbres, enfocando su vida a la satisfacción sexual.

La prostitución laica está documentada, sin embargo esta modalidad sagrada podría ser una interpretación de culturas posteriores que tenían como fin denigrar prácticas religiosas que se consideraban atrasadas y no válidas. Con el paso del tiempo, la fascinación por las hieródulas ha ido creciendo mientras su historia real aun permanece en la penumbra.

Camarera sexy

El descanso del guerrero

Ese día no sé qué me pasaba, pero todo me estaba saliendo del revés. Había fracasado en 2 negocios, casi me atropella un coche cruzando la calle, dos facturas pendientes por despistarme en sus pagos, había discutido con un amigo de los de toda la vida, en fin, estaba resultando un día realmente nefasto. Así que decidí entrar en un club a tomar una copa e intentar relajarme un poco, terminar el día al menos en compañía más alegre y procurar olvidar. “Mañana será otro día”.

escorts

El Club era muy acogedor, con sofás dispersos alrededor de mesitas de cristal y algunos focos estratégicamente dispuestos, que iluminaban justo lo suficiente en haces de color azules y rojas. Me senté en la barra y enseguida una estupenda camarera se brindó a atenderme. Era preciosa, de ojos grandes y verdes, con una sencilla camiseta escotada y falda ceñida que le llegaba hasta mitad de sus muslos, unos muslos duros y bien formados. Realmente me había gustado esa chica.

Pronto se acercó una linda mulata de ojos negros y cabello largo y rizado. Me preguntó con voz muy débil y tímida si quería charlar un rato, pero ese día no estaba por la labor. Prefería estar un poco solo y le dije que quizás más tarde, que no se molestara, pero necesitaba estar un rato tranquilo. La chica se fue algo malhumorada y se puso a bailar en una pequeña pista del fondo.

La camarera había presenciado la escena y me miraba sonriente. Era preciosa, y sin más preámbulo le dije que si esa noche quería compañía, no sería con otra más que con ella misma. Le pregunté su nombre. Silvia me dijo que no alternaba con los clientes, pero los pocos que habían ya estaban servidos, así que poco a poco fuimos charlando más a menudo. Ella se dio cuenta de que me gustaba, que la acariciaba con la mirada y que me estremecía a cada movimiento por la barra: su culo perfecto que contoneaba al caminar, su graciosa manera de servir hacia delante, abriéndose su escote y asomando unas tetitas voluptuosas, casi a punto de verse sus pezones, con una gracia calculada. No sé cómo lo conseguí, pero nos marchamos juntos del club de escorts. Seguimos charlando, y poco a poco la fui besando y acariciando, sea en un bar o en una disco, pues fuimos a bailar un rato. …

Cortometraje Soy Trabajadora Sexual

Este es un corto con el que alguna escort podría sentirse identificada. Trata sobre la soledad a la que se enfrenta su protagonista. Aunque no tiene ni el nivel, ni la cultura o belleza de las escorts comparte su gran problema, el tener que mentir a los que quiere.

La protagonista de este vídeo es una chica de 26 años llamada Liliana, y es de tantas prostitutas anónimas. Su dilema es si debe seguir ocultándolo a su familia. Se siente cansada de llevar una doble vida y sentir que está haciendo algo malo cuando no lo hace, pero teme las reacciones de los suyos o que puedan estigmatizarlos por ella.

Mejora tus Relaciones Sexuales

Cada pareja sabe las cosas que le gustan al otro y que le dan resultado, con el tiempo van conociéndose y aprendiendo. Lo que pasa es que a veces puede llevar mucho tiempo. A continuación encontrarás unos consejos para disfrutar más del sexo tanto con parejas fijas como ocasionales, y si alguno no te es aplicable, pasa al siguiente:

Preámbulo

¿Sientes que tu pareja se salta la parte más excitante de hacer el amor? Tal vez necesite ayuda para relajarse. Pídele que se eche y se quede quieto mientras tú lo acaricias y besas largo y tendido. Que él no te haga nada a ti mientras tanto. Quienes no pasan esta prueba normalmente se saltan el preámbulo de la relación sexual, y esto hace que su vida sexual sea menos satisfactoria. Afortunadamente para tu pareja, este test es la terapia que necesita. Hazlo hasta que pase la prueba.