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lapdance

La elegancia de un baile erótico

Mi nombre es Vanessa y me encanta bailar en lapdance. Hasta aquí, algo normal. Pero, ¿y si te digo que me dedico al mundo del placer, del masaje erotico Barcelona? La cosa cambia. Seguro que he conseguido en cuestión de segundos que tu imaginación vuele a imaginar cómo son mis caderas y cómo las muevo cuando me acerco a una barra.

Para mí, como escort, creo que la sensualidad es el punto más fuerte que debo trabajar. Y qué mejor forma para hacerlo que con el baile. El baile es el lenguaje más primitivo de las personas, con el que podemos demostrar nuestras alegrías, nuestra energía pero también nuestros deseos.

Soy especialista en lapdance, me encanta hacerlo a cada cliente con el que paso la noche. Y os aseguro que nunca termino ninguna coreografía que me haya propuesto acabar. Tal es la sensualidad que desprendo sobre la barra que mis clientes me piden que me desnude en la cama junto a ellos lo antes posible.

masaje erótico barcelona

El erotismo de un buen masaje

El sexo está presente en todas partes, desde la publicidad al cine pasando obviamente por la vida cotidiana. De hecho en la pantalla de cine se han proyectado grandes cintas que son mezcla de sexo y arte, como la japonesa El imperio de los sentidos (1973), una muestra de cómo el sexo se puede convertir casi en el motor de una vida. Sus protagonistas se entregan a una relación de erotismo y sexo donde la intensidad lo marca todo: tienen sexo totalmente desinhibido, explícito, experimentan con alcohol y otras sustancias para llevarse más allá…

Sin embargo no hace falta desplazarse a un escenario como el japonés para disfrutar de todo lo que un cuerpo puede experimentar. En España mismo hay lugares específicos para el disfrute de los sentidos, como los masajes eróticos Barcelona que centros como Felina ofrecen, en el centro de la ciudad.

¿Y en qué consiste un masaje erótico?

Pues hay varios tipos de masaje eróticos que se pueden vivir en Barcelona. Receptores o interactivos, a dos o cuatro manos, cuerpo a cuerpo… Las modalidades son muchas pero siempre tienen algo en común: un masaje erótico en Barcelona va a ser una experiencia muy placentera.

Están pensados tanto para hombres como para mujeres, incluyendo incluso la opción de masaje a parejas o de que dos masajistas atiendan a una misma persona (el masaje “a cuatro manos”).

Lógicamente existe una diferencia con los masajes normales y es que en los masajes eróticos las masajistas suelen llevar menos ropa (el tanga es un sexy uniforme habitual para ellas). El entorno es siempre más estimulante y los aceites y las caricias juegan un papel importante mucho más allá de descontracturar músculos. Cuerpo a cuerpo las masajistas estimulan los sentidos y las personas que reciben el masaje, según la modalidad de masaje que hayan elegido, pueden tocar a su masajista mientras les ofrece el servicio. Y tocar es tocar, sentir diferentes partes del cuerpo y dejar que el placer guíe ese momento.

Al final suele venir lo mejor, pero siempre dependerá del servicio que dé cada masajista. El francés completo por ejemplo es una buena forma de acabar… Si necesitas liberar alguna tensión o deseas que mimen tu cuerpo, el masaje erótico en Barcelona es una gran opción. 

¿Lo has probado? Cuéntanos tu experiencia con los masajes eróticos.

La Escort Aisha

Aisha es como una tigresa en la cama

Pocas veces he visto tanta agilidad y potencia en una chica como pude comprobar con la escort Aisha, la chica nueva del Club de escorts de Barcelona. Escurridiza como una serpiente, bronceada, sana y deportista, se notaba que todos los días cuidaba su cuerpo como pocas. Es fantástico pasar un rato con esta preciosa chica, sabe en cada momento cuándo necesitas sus cariñosos abrazos o levantarte el ánimo si te observa decaído.

La Escort Aisha

Me la presentaron en la barra del Club, mientras tomaba un refresco. Es una chica tan abierta e interesante que enseguida congeniamos. Hablamos sobre nuestros gustos y coincidimos en el mutuo interés que sentíamos por el ejercicio físico y lo que disfrutábamos haciendo footing por la playa.

Eso nos dio pie a tocarnos por nuestras distintas partes del cuerpo, para comprobar la consistencia de nuestra musculatura. Cuando me sugirió que nos fuéramos a un lugar más íntimo, no lo dudé, así que decidimos marcharnos juntos a mi habitación del hotel.

Lo primero que hizo Aisha fue quitarse la chaqueta y alargarse en el pequeño sofá de la habitación. Sus piernas son largas, preciosas y muy musculadas. Da gusto pasar la mano por sus muslos tan duros, como acariciar su cuerpo atlético. Su culo es espectacular, da ganas de comerlo.

Lo primero que me preguntó fue si me apetecía un masaje erótico. Me acosté sobre la cama enseguida, quitándome la parte de arriba y ella preparó una toallita y sacó un frasquito de aceite de su bolso de mano.

Me dio una paliza brutal. Me sacudió cada parte de mis extremidades, dejándome rendido. Ella sonrió sin decirme nada. Cada vez bajaba más el ritmo de sus imposiciones hasta que se iban tornando en caricias, en lo que yo entendía como masaje erótico. Curiosamente, la paliza previa había relajado mis músculos pero las caricias de ahora provocaban un estímulo propicio que irrigaba mi pene de manera involuntaria. Nada más tocarme el pene, se levantó como un resorte automático y con una potencia desconocida para mí.

Notaba como el calor se dispersaba por todo mi cuerpo, un calor desprendido por los golpes y que las caricias iban distribuyendo hasta convertirlo en un placer pasivo. Se sentó encima y se introdujo mi pene, balanceando su cuerpo elástico hacia todos lados. Aisha me estaba follando literalmente. Pocas veces me había quedado tan satisfecho como me sentí tras la …

La escort Michelle

La escort Michelle te deja nuevo

Hay una chica nueva en la agencia de escorts barcelona que se llama Michelle. Es colombiana y su tarjeta de presentación es de lo más variado, así que me planteé el reto de probar algo que no estuviese en su “currículum”.

Llevaba un par de semanas de durísimo trabajo, así que solicité sus servicios para que me diese un masaje erótico en la habitación del hotel, donde me hospedo habitualmente, cuando voy a Barcelona. Tras la solicitud a la agencia escorts, recibí la confirmación inmediatamente, y me quedé algo sorprendido, pues no estaba eso en su agenda, así que me preparé para recibirla.

La escort Michelle

Puse unas toallas sobre la cama, subí la temperatura del aire acondicionado y me quedé con los sleeps como única ropa. Al momento llamaron a la puerta y la invité a pasar. Michelle es una morena espectacular, supersimpática, de estas chicas que a nadie deja indiferente aunque no diga nada, pues su sonrisa lo dice todo.

Enseguida le indiqué la puerta del baño y pregunté si me volvía a duchar. No cariño, me dijo, si lo has hecho ya. Túmbate en la cama. Y obediente, me acosté en la cama para comprobar su maestría.

Al momento noté sus manitas húmedas sobre mi espalda. Me preguntó por el mando de la música y comenzó a frotarme de manera muy reconfortante, sumidos en la música ambiental del hotel. Cuando me encontraba relajado, me pidió que me diese la vuelta para continuar con el masaje erótico de cara a ella.

Cuando la miré ya estaba desnuda, con unas tetas de talla 95 bailando casi a la altura de mi cara y se sentó sobre mis muslos. Seguidamente me frotó el pecho y empezó a besarme en el rostro, luego me lamió los pezones, entonces fue cuando noté un perfume agradable que manaba de nuestros cuerpos.

Pasó sus manos por mi abdomen e iba tocando levemente mi pene para situarlo a su antojo. Serpenteó hasta mis pies y terminó por untar mis piernas. Nada más acabar los pies, acercó su carita dulce hasta la mía y comenzó a restregarse de cuerpo entero contra mí.

Al instante, noté una gran erección, pero ella me frenaba cada vez que intentaba poseerla. Continuó deslizando sus tetas por mi cuerpo y llegando al pene, lo situó entre las tetas para hacerme una cubana, con tan gusto, que llegué a correrme sobre ellas.

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Sofía de día

Cuando toca quedarse en Barcelona el fin de semana y observas el día tan maravilloso que hace, casi veraniego, lo que te apetece es salir a la playa y pasar el día al aire libre. Pero estoy acostumbrado a la compañía constante y me da algo de pereza ir solo. Pero para algo existe la agencia de escortscomo el de Barcelona: discreto, elegante y lleno de soluciones para cualquier circunstancia. Sólo tenía que echar un vistazo a su web y ahí estaba: Sofía, española, preciosa, nueva, de 42 añitos y su horario era de 10:00 a 20:00, justo lo que necesitaba.

Sobre las 11:30 la recogí con el coche y nos fuimos a la playita a broncearnos, tomar un aperitivo y charlar tranquilamente sobre diversos temas. Disponíamos de todo el día para congeniar y si apetecía, dormir una siesta y darme un masaje erótico en Barcelona, después de comer, en mi habitación del hotel. Qué buena está Sofía. Verla en bikini toda alargada sobre la arena: ahora me enseña las tetitas, luego se gira y qué pedazo de culito… Sólo hacía que fantasear sobre qué podía esperarme cuando tuviese ese cuerpo todo para mi.

sofia

En efecto, cuando terminamos de comer, le sugerí que nos acercáramos a mi hotel a tomar el cafelito y alguna copita de licor. Le pareció buena idea, así que en unos minutos llegamos y tras el café, subimos y nos acomodamos los dos encima de la cama, charlando como buenos amigos. Enseguida le dije que ese momento de sopor era el que más me gustaba para hacer el amor. Se encuentra como más mimoso, con el sopor de la tarde y durante una agradable digestión.  Ella asintió y confesó que en esos momentos le podía hacer lo que quisiese. Tras una leve sonrisa de ambos, pasé a la práctica y le besé lentamente por todo su cuerpo. Cuando llegué a sus braguitas, Sofía aprovechó la postura (69) y me cogió el pene con firmeza. En unos segundos estaba disfrutando de una mamada estupenda, despacio y con maestría. Ella comenzó a gemir y a humedecerse al lamerle el clítoris, le acariciaba todo su sexo y el culito tan bueno que tiene, hasta que decidimos espontáneamente encararnos y terminar el polvo de la manera tradicional: ella abierta de piernas y sumergiendo el pene hasta el fondo de su mojada vagina.