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Cena de negocios en buena compañía

El miércoles había llevado a tres hombres de negocios al Club de Escorts, para que se pudieran relajar con unas cuantas escorts sexys. Tras intercambiar informes, quedamos en que firmaríamos los contratos al día siguiente, en el mismo lugar, así que me acerqué media hora antes para preparar un poco las cosas. Elegí el mismo reservado y repasé los documentos para no cometer errores. Los tres caballeros llegaron puntuales. Esta vez vestían más informales, aunque seguían mostrando ese aire elegante como en el día anterior.

cena

Las chicas los recibieron con una gran sonrisa, una melodía pegadiza salía de los
altavoces y se respiraba un ambiente selecto y lujoso. Enseguida apareció Silvia y
preguntó si deseaban cenar. Tras la respuesta afirmativa, nos sentamos alrededor
de una mesa con mantel y preguntó Silvia de nuevo qué país les apetecía. Todos
nos divertimos con la propuesta y convenimos en cenar comida china con un buen
vinito español. La morenita que servía los platos le sonreía de manera persistente
a Franz, el rubio más alto y joven de los holandeses. Estábamos como en la gloria.

El comensal de más edad, sin duda el miembro del equipo que tomaba las
decisiones, me anticipó que el pedido a mi empresa sería mayor de lo convenido
en un primer momento. Esa noticia me cayó como agua bendita, así que me dejé
llevar un poco por la euforia. En ese momento estaba “enamorado” de Holanda y
de los holandeses. Los brindis se sucedieron.

Para tomar el té nos sentamos esta vez en un cómodo tresillo y aprovechamos
para firmar los pedidos y el contrato. Franz me preguntó si la morenita estaría
dispuesta a acompañarnos. Tras una pregunta a Silvia, la morenita y una escort se
nos unieron. El jefe de la expedición holandesa protestó sin perder la sonrisa:
también quería su acompañante. Durante más de una hora la pasamos charlando
de todos los temas generales, congeniábamos. Pieter, el jefe holandés, ante el
portento físico de Selena, desconectó por completo. Sólo tenía ojos para ella, ojos
y manos, porque si se descuida, le hace el amor delante de todos. En unos minutos, mis tres colegas habían desaparecido con las atractivas chicas en dirección a las suites. Un negocio redondo, donde todos nos quedábamos muy felices, sin duda y en gran parte,  debido al Club de Escorts.

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Noche de disfraces en el club de escorts

En fechas de Carnaval lo típico es disfrazarse. Son días de fiesta y diversión de todo tipo, así que cuando Silvia me invitó a ir al Club de Escorts, pues había celebración, cancelé todas mis citas del fin de semana y me acerqué hasta Barcelona para asistir. No sabía qué ponerme. Entré en una tienda especializada y adquirí un traje de época, de esos con sombrero de copa y cola a lo pingüino. Me pegué un solemne bigotazo y parecía que iba a dar la vuelta al mundo en 80 días.

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Las escorts Barcelona estaban engalanadas para la ocasión. Las chicas bailaban maravillosamente disfrazadas, algunas al estilo can-can, otras a lo “charlestone” con sus faldillas cortas y pelucas con diademas o cintas, etc., pero las que más me gustaron eran algunas que se habían disfrazado de conejitas. Lo pasé genial bailando, brindando con las copas y tocando las colitas de las lindas chicas.

Como había bastante revuelo, en un momento dado, se acercó una de las conejitas y me separó hasta uno de los reservados. Se subió un poco la cabecita de conejo y me mostró sonriente su carita: era Silvia, que de modo pícaro, me susurró al oído un “parece que te ponen cachondo las conejitas ¿eh?”. Enseguida la besé, abrazándola y acariciando todo su conjunto aterciopelado y suave. “A mí también me pone ese uniforme de pingüino que llevas, pero uno rápido que estoy trabajando…”

Entre risas y besuqueos, conseguí bajarle el pantalón hasta los muslos e inclinándola, le visité por detrás, con la sorpresa añadida de rozar a cada embestida, con la borla, con la colita de conejita, despertando a cada momento unas risas incontenibles. Para más cachondeo, al salir del reservado, observé que mi bigote se había pegado a la cara de Silvia, pues se rascaba continuamente, pero la pobre, con tanta fiesta, soportó el continuo cosquilleo hasta que pude avisarla, casi una hora más tarde. Lo tomamos con mucha gracia, hasta el punto que decidió pegárselo más arriba de su nariz de conejita.

Exotismo en la Agencia de Escorts

Encontrar chicas orientales realmente bonitas, que se dediquen a la compañía, no es nada fácil, así que cuando llegó a la Agencia de Escorts, el establecimiento se revolucionó un poco. Y la verdad, no era para menos. La criatura posee esa piel de porcelana y una delicadeza como ningún occidental llega a imaginar, más que en las películas. Más baja de estatura que ninguna, a pesar de usar tacón alto, una carita dulce y pálida, con los labios exageradamente rojizos y esa mirada de niña descarada, que contrasta con el resto de su figura: de movimientos elegantes y armoniosos, enamoraba a todos con sólo una mirada.

aescorts-japonesa-01Sabía que me resultaría difícil concertar una cita con ella, dada la lista de espera repleta de admiradores, así que eché mano de la influencia de mi querida Silvia, mi camarera favorita, y le pedí que en su día libre, saliésemos juntos los tres. Por suerte, el miércoles siguiente pude conocerla, ya que quedamos en una terraza de las Ramblas. Nada más acercarme a saludarlas temblaba como un colegial por el nerviosismo. Sui-lin no hablaba castellano más que algunas palabras sueltas, pero en vez de resultar una incomodidad, me pareció todavía más interesante y atractiva. En la conversación, Silvia tomó un poco la iniciativa y propuso que cenáramos en su propia casa, así que sin más, caminamos un largo trecho por el Centro hasta su casa.

Cuando entramos en casa de Silvia y se quitaron la chaqueta, con sendos vestidos de falda corta, me resultaron las chicas más apetecibles del mundo. Sui-lin, con un vestidito azul de seda, entró enseguida en la cocina y ese detalle me pareció una clara prueba de que ya había estado antes en la casa. En unos minutos nos preparó unos platitos de comida muy ligeros pero sabrosos y descorchó una botella de vino. “Vive conmigo”, aclaró Silvia. Justo antes de empezar a cenar, Sui-lin se acercó, me quitó la chaqueta y me puso una servilleta en la pierna. No pude resistirlo: impulsivamente le acaricié el muslo hasta llegar a su culito duro, y el tacto de la seda, enrollándose suavemente por mi mano, y la suavidad de su piel, me pusieron a cien. La sonrisa traviesa que me brindó, me avisaba de que esa noche lo iba a ser de lo más placentera.

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Cariñoso despertar

aescorts despertarLa noche de sexo con la escort Shui-lin la pasé derrochando facultades, casi sin descanso una y otra vez, sucumbiendo a los encantos refinados de esta linda y delicada muñequita oriental. Creo que si el sonido de la puerta, al abrirse, no me hubiese despertado, seguramente seguiría durmiendo otras tres o cuatro horas. El sonido de los tacones por el pasillo me indicó que era Silvia, que tras su jornada había regresado y se encerraba en la cocina, probablemente se prepararía algo de comer y se acostaría.

A mi lado respiraba plácidamente Shui-lin. Qué preciosidad de chica. Aparté suavemente la sábana y la descubrí desnuda, con la tenue luz que las rendijas de la persiana dejaban pasar por la ventana. En seguida le acaricié las tetitas como manzanas y observaba su pubis completamente depilado. Pasé los labios un rato por toda su piel suave, pero se encontraba tan dormida que ni se daba cuenta. Me encontraba muy caliente y me supo mal despertarla, así que me puse los sleeps y salí en busca de Silvia. Llamé con los dedos a la puerta de su dormitorio, tras pedir permiso, ella me invitó a entrar.

Silvia se encontraba desvistiéndose lentamente, de pie, frente a un gran espejo. Masticaba todavía parte de una manzana cuyos restos estaban sobre la cómoda. Nada más sentarme en la cama, la miré como se admira a una modelo, sin perder detalle. Inmediatamente me preguntó qué tal había ido con Shui-lin. Le dije que sin comparación con ella. Silvia se sonrió y me llamó mentiroso y al instante me acerqué y le di un beso en los labios, un beso profundo, demostrando que hasta ese momento, ninguna chica me transmitía lo que ella. La guié lentamente hacia la cama y terminé su trabajo de desvestirse. Sólo le quedaban las braguitas negras y el sujetador desabrochado, que invitaban a la caricia de sus bonitas tetas. Debería ser así cada despertar: con una hermosa mujer dispuesta a los placeres más deseados y luego dormir hasta el mediodía.

Escort Laura

La nueva escort

Me quedó un buen recuerdo, el viernes pasado, de la Agencia de Escorts de Barcelona. No todos los días una diosa divina te baila, te seduce y te come entero, hasta hacerte ver las estrellas. No estaba obsesionado, pero esperaba con alguna impaciencia el término del trabajo semanal, para visitarlas de nuevo. Al mismo tiempo, mi ilusión era conquistar el corazón de Silvia, la camarera tan preciosa que servía las copas en la barra.

Escort Laura

Ese jueves, pues para mí terminó la semana laboral ese día, me encontré con la sorpresa de coincidir en la barra con uno de mis clientes. Estuve a punto de echar marcha atrás y entrar en otro momento, pero como miraba hacia la puerta, me reconoció claramente, así que sin más, me acerqué a saludarlo. El cliente tiene más o menos mi edad, sobre los cuarenta, y me confesó que acudía de vez en cuando al Club, pues era un lugar ideal para “desconectar” un poco de todo y relajarse. Enseguida congeniamos y me dijo que estaba esperando a Laura, una chica nueva con un pecho espectacular, que ya se habían conocido hacía dos días y quería repetir.

Tras unos largos minutos de charla, vimos aparecer a Laura. Por encargo de mi cliente a Silvia, ésta fue a avisarla inmediatamente para que nos acompañara. Realmente es espectacular Laura, con unas tetas que mostraba bajo una camisilla transparente, sin sujetador y muy bien plantadas. Es morena y con una figura de lo más atractiva. Mi cliente enseguida le preguntó si le apetecía ocupar una suite y atendernos a los dos a un tiempo. En efecto, tuvimos la suerte de que aceptase. En la suite, Laura nos mostró cómo se hace, de la manera más sexy, un streap-tease integral. Tras el fantástico desnudo, nos repartimos las tareas: mi cliente se quedó con sus tetas y sus deliciosos labios,  y a mí su bien formadas caderas, su culito duro y suave, en unos instantes de sexo inolvidables.

Escort Dana

Dana, la niña traviesa

El día que entré en la Agencia de Escorts Barcelona y vi a Dana por primera vez, se me erizaron todos los cabellos del cuerpo: ese aspecto de niña traviesa, con las coletas a cada lado de su cabeza, que le daban un aire entre oriental y chica de instituto, su corta estatura pero muy bien proporcionada, un culito respingón embutido en unos pantaloncitos hasta casi la mitad de sus preciosos muslos, los tacones de aguja, que le resultaba un caminar provocativo y seguro, las tetitas eran más bien pequeñas, como del tamaño de dos manzanas, pero quizás ese detalle le daba más morbo todavía a su aire de aniñada.

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Ese día estaba muy contento. Había trabajado toda la semana y los beneficios habían sido cuantiosos para la empresa que represento, así que se me notaba algo exultante. Así que directamente, en tono de confesiones, le pregunté qué sabía hacer. Muchas cosas, me dijo. ¿Alguna que te guste mucho? Le repliqué enseguida. Me gusta mucho jugar con el cuerpo de un hombre, si él me gusta claro.  ¿Y yo te gusto? Si, me contestó, así que la cogí de la mano e inmediatamente ocupamos una de las fantásticas suites del Club de Escorts. La niña Dana tiene 28 añitos, qué rica.

Túmbate en la cama, me ordenó suavemente. Empezó a desvestirme, primero los botones de la camisa, metiendo la mano sobre mi pecho y deslizándola con su manita cálida. Luego pasó directamente a quitarme el pantalón y los zapatos, situándose de espaldas a mí en algunos momentos y observaba su figura perfecta, hasta que de pronto subió sobre mi pecho y se fue quitando la ropa de forma rápida. Con su sexo empezó a frotarse sobre cada rincón de mi cuerpo, caliente, gimiendo levemente para excitarse ella también. Sobre mi pierna derecha se mantuvo un buen rato frotando cada vez más fuerte, mirándome con los ojillos entornados, casi chinescos, estaba verdaderamente excitada y al notar mi pene rígido, se quitó las braguitas húmedas para cabalgar salvajemente hasta el éxtasis.

Hierodulas y la prostitución sagrada

Hieródulas, las prostitutas sagradas

¿Existió realmente un tipo de prostitución llevada a cabo en los templos religiosos con el fin de honrar a los dioses? Las fuentes existentes no terminan de dejar claro si los denominados hieródulos, esclavos sagrados, también practicaban sexo ritual. Pero situémonos antes históricamente.

Hierodulas y la prostitución sagrada

Sumerios, hititas, babilónicos, fenicios… En Próximo Oriente, especialmente en Mesopotamia, y Oriente Medio surgieron un buen número de culturas y civilizaciones varios milenios antes de Cristo. Algunas fueron contemporáneas a los egipcios. El valor de estas culturas en el arte, la ciencia y el progreso humano en general es incalculable. La interpretación de la religión, las costumbres y la vida cotidiana en estos pueblos llega esencialmente a través de fuentes posteriores como las griegas.

El término griego hieródulo hace referencia a una serie de esclavos sagrados que se ocupaban de todo tipo de tareas dentro del ámbito religioso. En estas culturas, el poder emanaba de los dioses y las instituciones religiosas, casi siempre estrechamente vinculadas al poder político, requerían de un gran número de sirvientes para cumplir con tareas básicas como la siembra, la limpieza, etc.

¿Y el sexo? Se ha querido interpretar que también existía un tipo de prostitución sagrada llevada a cabo por esclavos y esclavas con fieles o sacerdotes con el fin de honrar a los dioses para conseguir, por ejemplo, buenas cosechas en civilizaciones eminentemente agrícolas. También podrían haberla ejercido las propias sacerdotisas que se preparaban durante largo tiempo cuidando su cuerpo y sus costumbres, enfocando su vida a la satisfacción sexual.

La prostitución laica está documentada, sin embargo esta modalidad sagrada podría ser una interpretación de culturas posteriores que tenían como fin denigrar prácticas religiosas que se consideraban atrasadas y no válidas. Con el paso del tiempo, la fascinación por las hieródulas ha ido creciendo mientras su historia real aun permanece en la penumbra.

Camarera sexy

El descanso del guerrero

Ese día no sé qué me pasaba, pero todo me estaba saliendo del revés. Había fracasado en 2 negocios, casi me atropella un coche cruzando la calle, dos facturas pendientes por despistarme en sus pagos, había discutido con un amigo de los de toda la vida, en fin, estaba resultando un día realmente nefasto. Así que decidí entrar en un club a tomar una copa e intentar relajarme un poco, terminar el día al menos en compañía más alegre y procurar olvidar. “Mañana será otro día”.

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El Club era muy acogedor, con sofás dispersos alrededor de mesitas de cristal y algunos focos estratégicamente dispuestos, que iluminaban justo lo suficiente en haces de color azules y rojas. Me senté en la barra y enseguida una estupenda camarera se brindó a atenderme. Era preciosa, de ojos grandes y verdes, con una sencilla camiseta escotada y falda ceñida que le llegaba hasta mitad de sus muslos, unos muslos duros y bien formados. Realmente me había gustado esa chica.

Pronto se acercó una linda mulata de ojos negros y cabello largo y rizado. Me preguntó con voz muy débil y tímida si quería charlar un rato, pero ese día no estaba por la labor. Prefería estar un poco solo y le dije que quizás más tarde, que no se molestara, pero necesitaba estar un rato tranquilo. La chica se fue algo malhumorada y se puso a bailar en una pequeña pista del fondo.

La camarera había presenciado la escena y me miraba sonriente. Era preciosa, y sin más preámbulo le dije que si esa noche quería compañía, no sería con otra más que con ella misma. Le pregunté su nombre. Silvia me dijo que no alternaba con los clientes, pero los pocos que habían ya estaban servidos, así que poco a poco fuimos charlando más a menudo. Ella se dio cuenta de que me gustaba, que la acariciaba con la mirada y que me estremecía a cada movimiento por la barra: su culo perfecto que contoneaba al caminar, su graciosa manera de servir hacia delante, abriéndose su escote y asomando unas tetitas voluptuosas, casi a punto de verse sus pezones, con una gracia calculada. No sé cómo lo conseguí, pero nos marchamos juntos del club de escorts. Seguimos charlando, y poco a poco la fui besando y acariciando, sea en un bar o en una disco, pues fuimos a bailar un rato. …

Cortometraje Soy Trabajadora Sexual

Este es un corto con el que alguna escort podría sentirse identificada. Trata sobre la soledad a la que se enfrenta su protagonista. Aunque no tiene ni el nivel, ni la cultura o belleza de las escorts comparte su gran problema, el tener que mentir a los que quiere.

La protagonista de este vídeo es una chica de 26 años llamada Liliana, y es de tantas prostitutas anónimas. Su dilema es si debe seguir ocultándolo a su familia. Se siente cansada de llevar una doble vida y sentir que está haciendo algo malo cuando no lo hace, pero teme las reacciones de los suyos o que puedan estigmatizarlos por ella.

Mejora tus Relaciones Sexuales

Cada pareja sabe las cosas que le gustan al otro y que le dan resultado, con el tiempo van conociéndose y aprendiendo. Lo que pasa es que a veces puede llevar mucho tiempo. A continuación encontrarás unos consejos para disfrutar más del sexo tanto con parejas fijas como ocasionales, y si alguno no te es aplicable, pasa al siguiente:

Preámbulo

¿Sientes que tu pareja se salta la parte más excitante de hacer el amor? Tal vez necesite ayuda para relajarse. Pídele que se eche y se quede quieto mientras tú lo acaricias y besas largo y tendido. Que él no te haga nada a ti mientras tanto. Quienes no pasan esta prueba normalmente se saltan el preámbulo de la relación sexual, y esto hace que su vida sexual sea menos satisfactoria. Afortunadamente para tu pareja, este test es la terapia que necesita. Hazlo hasta que pase la prueba.