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Masaje erótico con una vieja amiga

En ocasiones en la vida se pierde uno buenas oportunidades sin saber las razones, quizás miedo al placer y a disfrutar de la más completa libertad. A pesar del tiempo que pasó de la última vez que vi a una amiga que conocí en Internet, siempre mantuvimos una buena relación y alguna quedada esporádica, el caso es que habían pasado ya unos años y nos decidimos a volver a quedar. ¡No veía la hora de hacer uno de los más exquisitos masajes eroticos Barcelona!

Me dijo que todavía no había probado su buena mano en los masajes y confiando en ella, me deja llevar “haz lo que quieras, soy todo tuyo…”. Empezó a masajearme la espalda y los hombros, sensaciones leves, pero placenteras. Notaba como el aceite recorría mi espalda con base en sus dedos. La situación me excitaba mucho, y estaba como loco de ganas de que llegase a otras zonas erógenas.

Ella, como siempre era paciente, me ordenó darme la vuelta y abrirme de piernas frente a ella y comenzó a masajearme la cara interior de los muslos, sus ojos azules me volvían loco, veía como la mirada se ella hacia más interesante cuanto más intenso era el masaje. Mis cuádriceps, gemelos, pechos… no hubo parque que no tocara.

Me dijo que me pusiera formando un ángulo de 90 grados y que me dejara llevar, eso hice… más aceite lubricante, rodeando en esta ocasión mi ano, el cual lo sentía arder por el efecto del lubricante, cuando menos lo pensaba ya tenía sus suaves dedos dentro del llamado punto “g” masculino.

La temperatura estaba al máximo y no podía tocarla, aun así, era magnífico notar que ella también estaba excitada por el placer que me suponían su mano en mi sexo y a la vez en mi ano.

Después de un buen rato, pasó a masajear mi escroto y a prepararlo para un final feliz, doy fe de que lo consiguió, un placer inmenso que me hizo sentirme en la verdadera gloria, todo completado con la guinda del pastel que era tener un orgasmo mientras me perdía en esos ojos azules que tanto me ponían.

Pocas cosas tan buenas en la vida hay como un buen masaje erótico, si te lo puedes permitir no te quedes sin experimentarlo, son de esas experiencias que no se olvidan. 

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