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generación más adicta al sexo

La generación más adicta al sexo

Por lo general, todos pensamos que estamos más enganchados al sexo de lo que realmente lo estamos. ¿Por qué seguir flagelándonos por algo que nos beneficia a diversos niveles? La práctica sexual reduce el estrés, mejora nuestras defensas, mejora nuestra autoestima, nos hace sentir más felices…

Sin embargo, seguimos viviendo en este mundo plagado de tabúes. Y esto es lo que le estamos traspasando a las nuevas generaciones: si realizas búsquedas como “escorts Barcelona” en Internet, tal vez estás buscando demasiado sexo.

En realidad, no es así. Y eso lo saben, sobre todo, los de la generación X, la generación más adicta al sexo, es decir, las personas nacidas entre 1965 y 1980, quienes, según una investigación realizada recientemente por científicos estadounidenses, y publicada en la revista Archives of Sexual Behaviour, son quienes más sexo tienen. Especialmente, en comparación con la siguiente generación, la de los mileniales.

La encuesta se ha llevado a cabo entre unas 28.000 personas de las generaciones X e Y, y el 15% de los encuestados que nacieron en los años 1990 determinaron no haber tenido una pareja sexual desde los 18 años, mientras que esto, para la generación más adicta al sexo, la X, sólo representaba el 6%.

Ryne Sherman, profesor de la Universidad Atlántica de Florida, determinó: “Este estudio contradice la noción extendida de que los mileniales son una generación más adicta al sexo y más orientada al sexo casual, que se popularizó a causa de aplicaciones de citas, como Tinder y otras, que sugerían que sólo se buscan relaciones rápidas y sexo casual frecuente”.

Según los científicos, los motivos por los que existe este cambio entre una generación y la siguiente es el mayor acceso de la generación Y a la pornografía, así como la tendencia al riesgo. De este modo, los mileniales prefieren conocer a gente por Internet. Asimismo, el estudio dice que también consumen más alcohol en comparación con la generación anterior.

No obstante, los representantes de los mileniales en la encuesta demostraron, también, ser más serios y constantes en lo que se refiere a la elección de pareja. Del mismo modo, también se comportan de un modo más abierto.

Y tú, ¿de qué generación eres? ¿Cómo te consideras en lo que respecta al sexo?

La Escort Aisha

Aisha es como una tigresa en la cama

Pocas veces he visto tanta agilidad y potencia en una chica como pude comprobar con la escort Aisha, la chica nueva del Club de escorts de Barcelona. Escurridiza como una serpiente, bronceada, sana y deportista, se notaba que todos los días cuidaba su cuerpo como pocas. Es fantástico pasar un rato con esta preciosa chica, sabe en cada momento cuándo necesitas sus cariñosos abrazos o levantarte el ánimo si te observa decaído.

La Escort Aisha

Me la presentaron en la barra del Club, mientras tomaba un refresco. Es una chica tan abierta e interesante que enseguida congeniamos. Hablamos sobre nuestros gustos y coincidimos en el mutuo interés que sentíamos por el ejercicio físico y lo que disfrutábamos haciendo footing por la playa.

Eso nos dio pie a tocarnos por nuestras distintas partes del cuerpo, para comprobar la consistencia de nuestra musculatura. Cuando me sugirió que nos fuéramos a un lugar más íntimo, no lo dudé, así que decidimos marcharnos juntos a mi habitación del hotel.

Lo primero que hizo Aisha fue quitarse la chaqueta y alargarse en el pequeño sofá de la habitación. Sus piernas son largas, preciosas y muy musculadas. Da gusto pasar la mano por sus muslos tan duros, como acariciar su cuerpo atlético. Su culo es espectacular, da ganas de comerlo.

Lo primero que me preguntó fue si me apetecía un masaje erótico. Me acosté sobre la cama enseguida, quitándome la parte de arriba y ella preparó una toallita y sacó un frasquito de aceite de su bolso de mano.

Me dio una paliza brutal. Me sacudió cada parte de mis extremidades, dejándome rendido. Ella sonrió sin decirme nada. Cada vez bajaba más el ritmo de sus imposiciones hasta que se iban tornando en caricias, en lo que yo entendía como masaje erótico. Curiosamente, la paliza previa había relajado mis músculos pero las caricias de ahora provocaban un estímulo propicio que irrigaba mi pene de manera involuntaria. Nada más tocarme el pene, se levantó como un resorte automático y con una potencia desconocida para mí.

Notaba como el calor se dispersaba por todo mi cuerpo, un calor desprendido por los golpes y que las caricias iban distribuyendo hasta convertirlo en un placer pasivo. Se sentó encima y se introdujo mi pene, balanceando su cuerpo elástico hacia todos lados. Aisha me estaba follando literalmente. Pocas veces me había quedado tan satisfecho como me sentí tras la …

La escort Michelle

La escort Michelle te deja nuevo

Hay una chica nueva en la agencia de escorts barcelona que se llama Michelle. Es colombiana y su tarjeta de presentación es de lo más variado, así que me planteé el reto de probar algo que no estuviese en su “currículum”.

Llevaba un par de semanas de durísimo trabajo, así que solicité sus servicios para que me diese un masaje erótico en la habitación del hotel, donde me hospedo habitualmente, cuando voy a Barcelona. Tras la solicitud a la agencia escorts, recibí la confirmación inmediatamente, y me quedé algo sorprendido, pues no estaba eso en su agenda, así que me preparé para recibirla.

La escort Michelle

Puse unas toallas sobre la cama, subí la temperatura del aire acondicionado y me quedé con los sleeps como única ropa. Al momento llamaron a la puerta y la invité a pasar. Michelle es una morena espectacular, supersimpática, de estas chicas que a nadie deja indiferente aunque no diga nada, pues su sonrisa lo dice todo.

Enseguida le indiqué la puerta del baño y pregunté si me volvía a duchar. No cariño, me dijo, si lo has hecho ya. Túmbate en la cama. Y obediente, me acosté en la cama para comprobar su maestría.

Al momento noté sus manitas húmedas sobre mi espalda. Me preguntó por el mando de la música y comenzó a frotarme de manera muy reconfortante, sumidos en la música ambiental del hotel. Cuando me encontraba relajado, me pidió que me diese la vuelta para continuar con el masaje erótico de cara a ella.

Cuando la miré ya estaba desnuda, con unas tetas de talla 95 bailando casi a la altura de mi cara y se sentó sobre mis muslos. Seguidamente me frotó el pecho y empezó a besarme en el rostro, luego me lamió los pezones, entonces fue cuando noté un perfume agradable que manaba de nuestros cuerpos.

Pasó sus manos por mi abdomen e iba tocando levemente mi pene para situarlo a su antojo. Serpenteó hasta mis pies y terminó por untar mis piernas. Nada más acabar los pies, acercó su carita dulce hasta la mía y comenzó a restregarse de cuerpo entero contra mí.

Al instante, noté una gran erección, pero ella me frenaba cada vez que intentaba poseerla. Continuó deslizando sus tetas por mi cuerpo y llegando al pene, lo situó entre las tetas para hacerme una cubana, con tan gusto, que llegué a correrme sobre ellas.

 …

Sofía de día

Cuando toca quedarse en Barcelona el fin de semana y observas el día tan maravilloso que hace, casi veraniego, lo que te apetece es salir a la playa y pasar el día al aire libre. Pero estoy acostumbrado a la compañía constante y me da algo de pereza ir solo. Pero para algo existe la agencia de escortscomo el de Barcelona: discreto, elegante y lleno de soluciones para cualquier circunstancia. Sólo tenía que echar un vistazo a su web y ahí estaba: Sofía, española, preciosa, nueva, de 42 añitos y su horario era de 10:00 a 20:00, justo lo que necesitaba.

Sobre las 11:30 la recogí con el coche y nos fuimos a la playita a broncearnos, tomar un aperitivo y charlar tranquilamente sobre diversos temas. Disponíamos de todo el día para congeniar y si apetecía, dormir una siesta y darme un masaje erótico en Barcelona, después de comer, en mi habitación del hotel. Qué buena está Sofía. Verla en bikini toda alargada sobre la arena: ahora me enseña las tetitas, luego se gira y qué pedazo de culito… Sólo hacía que fantasear sobre qué podía esperarme cuando tuviese ese cuerpo todo para mi.

sofia

En efecto, cuando terminamos de comer, le sugerí que nos acercáramos a mi hotel a tomar el cafelito y alguna copita de licor. Le pareció buena idea, así que en unos minutos llegamos y tras el café, subimos y nos acomodamos los dos encima de la cama, charlando como buenos amigos. Enseguida le dije que ese momento de sopor era el que más me gustaba para hacer el amor. Se encuentra como más mimoso, con el sopor de la tarde y durante una agradable digestión.  Ella asintió y confesó que en esos momentos le podía hacer lo que quisiese. Tras una leve sonrisa de ambos, pasé a la práctica y le besé lentamente por todo su cuerpo. Cuando llegué a sus braguitas, Sofía aprovechó la postura (69) y me cogió el pene con firmeza. En unos segundos estaba disfrutando de una mamada estupenda, despacio y con maestría. Ella comenzó a gemir y a humedecerse al lamerle el clítoris, le acariciaba todo su sexo y el culito tan bueno que tiene, hasta que decidimos espontáneamente encararnos y terminar el polvo de la manera tradicional: ella abierta de piernas y sumergiendo el pene hasta el fondo de su mojada vagina.

Sencilla pero atractiva

Si una chica atractiva pasa por delante de ti demasiadas veces, sospechas enseguida que le interesas. Si es la primera vez que la ves y se acerca con unos pantalones cortos, tan cortos que casi se le salen las nalgas, y además viste una camiseta tan corta que deja el abdomen con su rico ombligo a la vista y el tejido aprieta sus tetas que parece que le vayan a estallar de un momento a otro y además se acerca y te pregunta si le sienta bien lo que lleva… Vamos, si no te atreves a conquistarla es que no te enteras.

Pero eso sólo ocurre en las películas. Confórmate con que te ocurra con alguna amiga íntima o con tu pareja. La cuestión es que debes intentar conocer las señales que nos lanzan cuando están listas y quieren jugar al juego del amor. Modestamente creo que todas ellas saben que nosotros estamos listos a cualquier hora. También tenemos nuestros momentos de flaqueza, pero son los menos. Ellas necesitan estimularse porque deben soportar nuestra agresividad, por eso necesitan que las mimemos y acariciemos, como se trata al objeto más delicado del mundo.

atractiva

¿Son extrañas sus señales? Puede que en sociedad, en grupo las señales sean difíciles de detectar, pues entre ellas se estudian constantemente y vigilan de mantener sus prioridades en secreto por temor a que les arrebaten al novio o al plan, pero en pareja, en la soledad de la pareja, son muy sencillas de entender: se acercan más de lo habitual, se alisan más de lo normal el cabello, nos bailan o comienzan alguna danza tarareando, nos miran sin escucharnos, algunas incluso se anticipan y nos besan para luego huir como gatitas, etc. Si se muestran sencillas, dóciles pero atractivas, eso es que están listas para el juego del amor. Sigue su juego y terminarás retozando con ella.

¿Y nosotros? ¿Somos sencillos? Más bien somos un libro abierto. Casi ninguno lanzamos señales, somos más secos que el hueso de una aceituna. En nuestra mente desnudamos a todas las mujeres, así que con una insinuación clara es más que suficiente para arrojarnos sobre ellas. Bastantes de nosotros ni nos hemos enterado la mitad de veces que nos lanzaban señales. ¿Qué le vamos a hacer? Así somos nosotros de catetos y ellas tan sencillas y atractivas.

Samantha, la escort caribeña

Esta dominicana de piel bronceada acaba de presentarse en la agencia de Escorts de Barcelona, con una sonrisa sensual, alegre y unos ojos negros y brillantes como el océano al atardecer. Samantha, se mueve como si fuera de verdad a devorarte. Primero te seduce con una conversación dulce y ese acento caribeño tan cantarín, congeniando inmediatamente, acercándose cual tigresa al acecho, buscando tu punto débil. Luego te dirá si la quieres ver bailar y entonces estarás perdido.

Así comenzó, por eso me detengo en el relato con esta escort, pues es con su baile donde te quedas de una pieza. Una minifalda ceñida a unas piernas que parecen dos cobras levantadas danzando al son de la flauta del faquir luego alzas la mirada y ves más arriba del ombligo el nudo de su camisa, punto más bajo de su escote y al ladear su cuerpo con la danza, notas bajo ella sus dos tetas que se bambolean rítmicamente e intentas imaginar sus erguidos pezones. Su rostro te busca con la mirada, siempre sonriente y el cabello suelto, negro, se revuelve salvaje hacia todos lados. Sus brazos siguen despacio, adornándose al son de la música, como invitándote a participar de su alegría.

escortCon esta escort te sientes protagonista de un mundo nuevo que ha surgido de improviso. Ahora Samantha quiere pasar a la acción, quiere tocarte, terminar su tarea de atracción y se acerca para bailar sobre ti. Se sienta en tu rodilla y sientes su sexo caliente contorneándose en tu pierna, de un lado a otro, de adelante y luego hacia atrás, muy lentamente. Su sonrisa perenne te invita al abrazo, la cojo del culo y aprieto con fuerza, con deseo, y acerco mi cara para besarla, pero ella se levanta escapando como una gatita en celo. Es entonces cuando la danza de esta escort se torna más insinuante: se desliza su falda y se desabrocha el nudo de su blusa. Aparece entonces un cuerpo perfecto, dorado como el oro, se gira al son de la música y te enseña el culito, se agacha, se insinúa, y tu estás a punto de explotar.

Al fin cruza la cama a cuatro patas, parece que claudica. Me desvisto rápidamente y me uno a ella: la abrazo, le acaricio la espalda, le beso los labios y noto el deseo también en su entrega. Tengo que separarme de vez en cuando para …

Escorts Barcelona

Celebrando un business con escorts

La empresa me encomendó la tarea de cerrar un contrato importante con una firma holandesa en la ciudad de Barcelona. El jefe me confesó la importancia que dicha operación tenía, no sólo para mi carrera, sino para el futuro de la propia empresa. Una responsabilidad así me daba varias lecturas, todas positivas si tenía éxito, pero un error y podía pagarlo caro. Me preparé bien: primero pregunté cuántos y quiénes serían mis interlocutores, luego sus profesiones y para terminar, sus edades. Me pasaron unos informes bien detallados, así que supe que eran 3 holandeses, dos de ellos con edades cercanas a los 40 años y el cabeza de equipo, un hombre que superaba los 50.

Escorts Barcelona

Mi idea era reunirnos en un lugar discreto, tranquilo y lujoso, capaz de servir en el momento dado, tanto una cena como unas copas, sin tener que desplazarnos por Barcelona, de un lugar a otro. Debía agasajarlos con lo mejor que sabía. La agencia de escorts era mi mejor opción. Allí podía encontrar todo eso en un mismo lugar y más.

La reunión fue todo un éxito. Los cuatro, con los portátiles encima de las mesitas de un reservado, hacíamos negocios, mientras las escorts nos atendían con refrigerios. A los holandeses se les iba la vista detrás de las chicas, con esas piernas de cine y sus hermosas sonrisas. Ninguno de los tres invitados tomó la iniciativa de alternar con las chicas y yo tuve la precaución de no aludir el tema. No cometí ningún error de bulto ni de formas, este detalle y la formidable conducta de las chicas, me proporcionó un contrato suculento, cosa que hoy en día es de agradecer. Lo más sorprendente es que intercambiamos la documentación pertinente, pero la firma definitiva querían efectuarla en ese mismo lugar, al día siguiente. Parece que querían repetir la visita al Club de escorts.

Escorts Barcelona

La escort sustituta

Reconozco que ese jueves trabajé hasta la extenuación para terminar antes de lo habitual. Quería ir a la agencia de escorts Barcelona y pasar un buen rato con mi escort habitual. En mis visitas a Barcelona faltaba algo, es decir, no conocía a nadie, sólo iba a trabajar y volvía para casa a cientos de Km. de distancia. Barcelona ahora, con Silvia, la chica en cuestión, en mi mente, seductora, femenina, suave, cálida, agradable, se me hacía más interesante todo.

Escorts Barcelona

Pero al entrar en el Club de escorts y no verla me alteró los planes. Otra chica que servía en la barra me dijo que Silvia tenía ese día libre. Qué casualidad, pensé. Y pedí una copa algo apesadumbrado. Enseguida se acercó una chica desde la pista de baile guapísima, muy sonriente, vestida con un pantaloncito corto y muy ceñido que hacía juego con una camiseta recortada que le dejaba al aire todo su abdomen. Con los tacones altos que calzaba, me pareció que su estatura me sobrepasaba. Movía su melena de color castaño casi como en un tic nervioso, pero al mismo tiempo convertía el gesto en un acto de lo más sexy, como invitando a que te acercaras para verle mejor su cara tan hermosa.

Hablamos un rato mientras tomábamos una copa y me preguntó si quería subir con ella a una de las suites para relajarnos. Tras unos segundos, en los que pensé en Silvia, le dije que sí. Ella caminó delante de mí y al subir las escaleras, descubrí unas piernas y un culo que quitaban el aliento. Estaba tan buena que sin dudarlo quería acariciarla y rodar con ella por esa enorme cama. ¿Te gusto? Me preguntó. Ante mi gesto afirmativo comenzó a quitarse la camiseta, pero la detuve. Quería desvestirla yo mismo. Así que me senté en la cama y la puse de espaldas. Le desabroché el sujetador y le dejé la espalda desnuda. Luego el pantaloncito, mientras lo bajaba le besé el culito, duro, suave, precioso.

Enseguida le di la vuelta y destacaron unas tetas muy bien plantadas, con unos pezones rosados a punto de estallarle. Sus labios carnosos palpitaban, los humedecía con la lengua sin exagerar la escena. Pasé la mirada por su pubis y vi depilada la zona, así que le lamí así de pie, mientras ella se contorneaba. Me agarraba del pelo y sin separarme la iba trasladando …

Escort Laura

La nueva escort

Me quedó un buen recuerdo, el viernes pasado, de la Agencia de Escorts de Barcelona. No todos los días una diosa divina te baila, te seduce y te come entero, hasta hacerte ver las estrellas. No estaba obsesionado, pero esperaba con alguna impaciencia el término del trabajo semanal, para visitarlas de nuevo. Al mismo tiempo, mi ilusión era conquistar el corazón de Silvia, la camarera tan preciosa que servía las copas en la barra.

Escort Laura

Ese jueves, pues para mí terminó la semana laboral ese día, me encontré con la sorpresa de coincidir en la barra con uno de mis clientes. Estuve a punto de echar marcha atrás y entrar en otro momento, pero como miraba hacia la puerta, me reconoció claramente, así que sin más, me acerqué a saludarlo. El cliente tiene más o menos mi edad, sobre los cuarenta, y me confesó que acudía de vez en cuando al Club, pues era un lugar ideal para “desconectar” un poco de todo y relajarse. Enseguida congeniamos y me dijo que estaba esperando a Laura, una chica nueva con un pecho espectacular, que ya se habían conocido hacía dos días y quería repetir.

Tras unos largos minutos de charla, vimos aparecer a Laura. Por encargo de mi cliente a Silvia, ésta fue a avisarla inmediatamente para que nos acompañara. Realmente es espectacular Laura, con unas tetas que mostraba bajo una camisilla transparente, sin sujetador y muy bien plantadas. Es morena y con una figura de lo más atractiva. Mi cliente enseguida le preguntó si le apetecía ocupar una suite y atendernos a los dos a un tiempo. En efecto, tuvimos la suerte de que aceptase. En la suite, Laura nos mostró cómo se hace, de la manera más sexy, un streap-tease integral. Tras el fantástico desnudo, nos repartimos las tareas: mi cliente se quedó con sus tetas y sus deliciosos labios,  y a mí su bien formadas caderas, su culito duro y suave, en unos instantes de sexo inolvidables.

Escort Dana

Dana, la niña traviesa

El día que entré en la Agencia de Escorts Barcelona y vi a Dana por primera vez, se me erizaron todos los cabellos del cuerpo: ese aspecto de niña traviesa, con las coletas a cada lado de su cabeza, que le daban un aire entre oriental y chica de instituto, su corta estatura pero muy bien proporcionada, un culito respingón embutido en unos pantaloncitos hasta casi la mitad de sus preciosos muslos, los tacones de aguja, que le resultaba un caminar provocativo y seguro, las tetitas eran más bien pequeñas, como del tamaño de dos manzanas, pero quizás ese detalle le daba más morbo todavía a su aire de aniñada.

Escort Dana

Ese día estaba muy contento. Había trabajado toda la semana y los beneficios habían sido cuantiosos para la empresa que represento, así que se me notaba algo exultante. Así que directamente, en tono de confesiones, le pregunté qué sabía hacer. Muchas cosas, me dijo. ¿Alguna que te guste mucho? Le repliqué enseguida. Me gusta mucho jugar con el cuerpo de un hombre, si él me gusta claro.  ¿Y yo te gusto? Si, me contestó, así que la cogí de la mano e inmediatamente ocupamos una de las fantásticas suites del Club de Escorts. La niña Dana tiene 28 añitos, qué rica.

Túmbate en la cama, me ordenó suavemente. Empezó a desvestirme, primero los botones de la camisa, metiendo la mano sobre mi pecho y deslizándola con su manita cálida. Luego pasó directamente a quitarme el pantalón y los zapatos, situándose de espaldas a mí en algunos momentos y observaba su figura perfecta, hasta que de pronto subió sobre mi pecho y se fue quitando la ropa de forma rápida. Con su sexo empezó a frotarse sobre cada rincón de mi cuerpo, caliente, gimiendo levemente para excitarse ella también. Sobre mi pierna derecha se mantuvo un buen rato frotando cada vez más fuerte, mirándome con los ojillos entornados, casi chinescos, estaba verdaderamente excitada y al notar mi pene rígido, se quitó las braguitas húmedas para cabalgar salvajemente hasta el éxtasis.