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Las mejores posturas sexuales para tu espalda

Generalmente, a la hora de practicar sexo, no pensamos en si las posturas que vamos a llevar a cabo serán buenas o perjudiciales para nuestra espalda. Hasta hace unos años, se decía que la posición de la cuchara y la cucharita reducía la tensión nerviosa y la carga en la columna vertebral, además de la posibilidad de sufrir hernias discales, pero se ha descubierto que no es la postura más beneficiosa. De hecho, la que mejor cuida de nuestra espalda es la posición del perrito, dado que implica un menor movimiento en la pareja.

En cualquier caso, profesionales del sexo, como Cleopatra escorts en Madrid, pueden recomendarte qué posturas practicar para que no te hagas daño y que, así, disfrutes plenamente del sexo.

¿Sabías que una hora de sexo podría llevarte a padecer meses de dolor de espalda? Muchas veces, no somos conscientes de lo que esta práctica, que al fin y al cabo, es ejercicio, puede suponer. En edades avanzadas o en casos de personas sedentarias, no es una locura decir que deberíamos calentar, o que hay que tener mucho cuidado de no forzarnos en una postura, por placentera que nos resulte sexualmente. En muchas personas, el dolor de columna ha reducido la frecuencia con la que practican sexo.

 

Mueve las caderas, no la espalda en tus posturas

Los profesionales recomiendan limitar el movimiento de la columna, que movemos más de lo que pensamos. En su lugar, vale la pena mover más las caderas y las rodillas.

En la postura del misionero, es aconsejable, además, colocar una almohada en las lumbares de la persona que se encuentre debajo, para evitar dolores de espalda.

Esto no significa, por supuesto, que no puedas seguir realizando las posturas que has hecho siempre y que mejor resultado te dan. La base del sexo es que lo disfrutes, sí, pero no valdrá la pena si te terminas lesionando. Por eso, tal vez puedas reducir el tiempo de posturas que puedan hacerte daño, o buscar una forma de llevarlas a cabo sin que supongan un riesgo para tu salud. Porque no sólo sufre la espalda; también es posible terminar con tendinitis en el codo, en la muñeca o en la rodilla.

Al final, lo importante es que goces del sexo plenamente y con seguridad.

Lua, escort brasileña espectacular

Cuando te hablan de “brasileñas”, esperas encontrar una mulata sensual, labios carnosos en una gran boca, un culo grande y hermosas tetas, etc. Pero cuando te presentan a Lua, esta escort rubia, delgada, elegante y sexy, diciendo que es brasileña de pura cepa, comienzas a dudar.

Lua ha aprendido lo mejor de esa vitalidad y de los movimientos rítmicos de sus paisanas de raza africana, su descaro, y lo ha añadido a su elegancia natural, a su feminidad de muñequita traviesa, encontrando un cóctel que no te puedes perder.

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Lua es una jovencita de piel sonrosada y unas tetas erguidas que te encantará probar. Saca su máximo partido cuando viste una ropa ligera, con lencería fina que asoma de vez en cuando para ponerte cachondo. Prácticamente le gusta probar de todo: se maneja muy bien con el sexo para parejas y los tríos, pero si la quieres sólo para ti, te puede entretener con todos los tipos de “fráncés” que conoce, tanto el facial, el natural como el completo.

A Lua le encantan también las experiencias de grupo. Puedes pedir que te haga un numerito lésbico o algo más excitante, como el sado erótico. Cuando la vi con esa minifalda de colegiala, no pude evitar levantársela. Inmediatamente pude observar uno de los culitos más bonitos que he visto nunca. Como salimos ese día dos amigos de fiesta, le pedimos un servicio suyo para los dos. Bromeando, caminando hacia la suite del Club de escorts de Barcelona, la picaba con comentarios del tipo: “¿podrás con los dos?”. Y vamos que si puede, lo pasamos genial los tres.

Mientras le hacía un francés a mi amigo David, me encargué de sobarle bien las espectaculares tetas de enrojecidos pezones y de penetrarla repetidas veces por detrás. Para terminar, nos cambiamos la posición y me corrí en su cara mientras David la follaba sin pausa por detrás. Me enamoré de Lua desde ese día. Es una escort encantadora y sabe hacerte feliz pues conoce muy bien su oficio, sin perder nunca la sonrisa y su elegante belleza.

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Katia, nueva escort en la agencia

Katia es una chica nueva en ella agencia de escorts de Barcelona. Viene de Colombia, que es como decir: calidez, baile sensual, piel caribeña, voz femenina de acento cariñoso, lleno de amor. Tiene 24 añitos y sabe lo que hay que saber sobre el sexo. Le encanta el sexo anal y la lluvia dorada.

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Cuando me encontré a solas con ella supe enseguida que lo pasaría genial. Sólo verle esas tetas de 95, tan erguidas, duras y suaves, me la comía con los ojos. Pero es su simpatía lo que llama primeramente la atención. Bueno, me he precipitado, quería decir lo segundo, porque su cuerpo llama la atención a un km. de distancia, con su cinturita de avispa y ese culito tan atractivo detrás de esas caderas perfectas. Pero cuando hablas con ella más íntimamente, su simpatía se va tornando en cariño, está como más ansiosa por el sexo que uno mismo y te lo trasmite con sus gestos, con sus caricias y besos.

En la intimidad de la suite, las palabras ya no sirven. Mejor sube un poquito la música para que te baile, que mueva el culito con gracia y que te vaya desnudando mientras tu la desnudas a ella. Cuando llegues a las braguitas se hará la interesante, rehuirá tus manos, pero lo hace para que te pongas más cachondo si cabe. Intenta bailar con ella, abrazado, sentirás unas tetas impresionantes sobre tu pecho y, al bajar las manos, tocarás el culito más sabroso de América.

Le pedí a Katia un servicio de penetración anal. Realmente me encantó penetrarla por detrás, mientras le estimulaba el clítoris. Se sentó encima y cabalgó mientras mi mano se iba humedeciendo de sus corridas, porque a Katia le encanta el sexo y lo disfruta desde el primer momento hasta el final. No necesita fingir porque sus orgasmos son repetidos y naturales. Se hace realidad cada fantasía que imagines con Katia.

Ona,escort sencillamente increíble

Cuando miré la página de la agencia de escorts de Barcelona y pude contemplar esa ricura de chica, no me lo podía creer. Se llama Ona: moderna, simpática, joven, guapísima de pelo rojizo, me encantan las pelirrojas, aunque sean teñidas, inteligente y muy activa. Lo más importante es que le gusta experimentar en esto del sexo, así que no lo pensé más y concerté una cita con ella en el hotel donde me hospedo.

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Ona tiene 22 años. Es más alta que yo y eso es algo que me pone mucho. Le gusta ir muy bien vestida a la última, así que su conjunto era elegante pero muy sexy, señal que le interesa vivir nuestro tiempo con intensidad. Es estudiante y como le gusta mucho hacer el amor,  se ha apuntado a la mejor agencia de Europa de escorts, a la más selecto y lujoso.

Enseguida entablamos una conversación de lo más interesante. Nos gusta la literatura y la erótica está siendo últimamente de una calidad extraordinaria. De la literatura pasamos al interés común que nos había reunido, así que sin más, le pregunté si sabía alguna práctica sexual que le gustara a ella y gustara a los hombres. Esta catalana no tenía pelos en la lengua, ni le hacía ascos a cualquier práctica que fuese dispuesta para el placer sexual. Sacó un pequeño consolador y lo hizo vibrar delante de mis narices. Te voy a dar por culo, me dijo muy seria, para reírse luego con un descaro juvenil, lleno de sensualidad.

¿Qué le voy a hacer? Sin saber muy bien cómo, Ona me estaba metiendo por el ano el pequeño vibrador y con la otra mano me masturbaba con una suavidad y maestría asombrosa. Pocas veces había sentido tanto gusto. Se paraba transcurridos algunos minutos para retardar mi orgasmo. Pero yo quería probar sus pechos talla 95 y penetrarla a ella por todas partes, y me dejó hacerlo. La penetré por el ano, por la vagina y terminé corriéndome en su boca deliciosamente.

Ona es fantástica, como personalidad y practicando el sexo. Estuve durante varias noches soñando que me la tiraba repetidamente y en todas las posturas imaginables. Es como un sueño que no debería terminar nunca.

Samantha, la escort caribeña

Esta dominicana de piel bronceada acaba de presentarse en la agencia de Escorts de Barcelona, con una sonrisa sensual, alegre y unos ojos negros y brillantes como el océano al atardecer. Samantha, se mueve como si fuera de verdad a devorarte. Primero te seduce con una conversación dulce y ese acento caribeño tan cantarín, congeniando inmediatamente, acercándose cual tigresa al acecho, buscando tu punto débil. Luego te dirá si la quieres ver bailar y entonces estarás perdido.

Así comenzó, por eso me detengo en el relato con esta escort, pues es con su baile donde te quedas de una pieza. Una minifalda ceñida a unas piernas que parecen dos cobras levantadas danzando al son de la flauta del faquir luego alzas la mirada y ves más arriba del ombligo el nudo de su camisa, punto más bajo de su escote y al ladear su cuerpo con la danza, notas bajo ella sus dos tetas que se bambolean rítmicamente e intentas imaginar sus erguidos pezones. Su rostro te busca con la mirada, siempre sonriente y el cabello suelto, negro, se revuelve salvaje hacia todos lados. Sus brazos siguen despacio, adornándose al son de la música, como invitándote a participar de su alegría.

escortCon esta escort te sientes protagonista de un mundo nuevo que ha surgido de improviso. Ahora Samantha quiere pasar a la acción, quiere tocarte, terminar su tarea de atracción y se acerca para bailar sobre ti. Se sienta en tu rodilla y sientes su sexo caliente contorneándose en tu pierna, de un lado a otro, de adelante y luego hacia atrás, muy lentamente. Su sonrisa perenne te invita al abrazo, la cojo del culo y aprieto con fuerza, con deseo, y acerco mi cara para besarla, pero ella se levanta escapando como una gatita en celo. Es entonces cuando la danza de esta escort se torna más insinuante: se desliza su falda y se desabrocha el nudo de su blusa. Aparece entonces un cuerpo perfecto, dorado como el oro, se gira al son de la música y te enseña el culito, se agacha, se insinúa, y tu estás a punto de explotar.

Al fin cruza la cama a cuatro patas, parece que claudica. Me desvisto rápidamente y me uno a ella: la abrazo, le acaricio la espalda, le beso los labios y noto el deseo también en su entrega. Tengo que separarme de vez en cuando para …

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Probando cosas nuevas

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Yo pensaba que rondando los 40, pocas cosas había en cuestiones de sexo que no conociera o hubiese probado, pero estaba completamente equivocado. Había sensaciones que aunque conociese de oídas, no las he probado nunca, e incluso posturas sexuales y prácticas completamente desconocidas para mí. Cuando miré en la web a las chicas nuevas de la agencia de escorts, sus perfiles y sus especialidades, me di cuenta de que nunca había probado jugar con ninguna chica vía anal. Siempre he dado por sentado dos cosas: que para mí la sensación sería similar a una práctica vía vaginal y que a ella le resultaría más doloroso que placentero. Pero visto que muchas escorts se brindaban de una forma abierta a esta práctica, en seguida mis esquemas se derrumbaron. Tenía que probarlo.

La primera vez, me guié por el aspecto de las chicas en sus fotos de la web. Son todas fantásticas, pero como mi propósito era jugar con el culito de ella, elegí la que me pareció poseer el más grande y sabroso. Así que Vanesa reunía todos los requisitos para estrenar mi virginidad en ese aspecto. En un par de horas, me visitaría en la habitación del hotel donde me hospedaba normalmente.

Había dado tantas vueltas al tema, que reconozco mi falta de tacto con Vanesa. Seguramente a ella le parecería un ansioso o salido, pero enseguida se percató de mi situación cuando se lo conté. Ella sonrió y me contó, mientras se iba quitando la ropa, que por el ano es muy placentero si se hace bien. Se abrió de piernas sobre la cama y comenzó a tocarse toda su zona genital, preparaba con más atención su ano, pasando su dedito suavemente y lo introducía cada vez más profundamente. Me preguntó si quería ayudarla para aprender. Tras mi respuesta afirmativa, me cedió un tubito de lubricante para que le fuese impregnando el ano, hasta que me dijo que le metiese dos dedos. Notaba que Vanesa estaba disfrutando de verdad, era una escena que me ponía cachondísimo, y poco a poco, su ano se iba dilatando lo suficiente como para que el pene se deslizara cómodamente. Noté una presión mayor que en la vagina y eso me gustó. Tuve que disimular mi primer orgasmo, pues consideré demasiado temprano acabar con la sesión. Con el pretexto de cambiar de postura, sustituí el preservativo y continué hasta que se me …

Exotismo en la Agencia de Escorts

Encontrar chicas orientales realmente bonitas, que se dediquen a la compañía, no es nada fácil, así que cuando llegó a la Agencia de Escorts, el establecimiento se revolucionó un poco. Y la verdad, no era para menos. La criatura posee esa piel de porcelana y una delicadeza como ningún occidental llega a imaginar, más que en las películas. Más baja de estatura que ninguna, a pesar de usar tacón alto, una carita dulce y pálida, con los labios exageradamente rojizos y esa mirada de niña descarada, que contrasta con el resto de su figura: de movimientos elegantes y armoniosos, enamoraba a todos con sólo una mirada.

aescorts-japonesa-01Sabía que me resultaría difícil concertar una cita con ella, dada la lista de espera repleta de admiradores, así que eché mano de la influencia de mi querida Silvia, mi camarera favorita, y le pedí que en su día libre, saliésemos juntos los tres. Por suerte, el miércoles siguiente pude conocerla, ya que quedamos en una terraza de las Ramblas. Nada más acercarme a saludarlas temblaba como un colegial por el nerviosismo. Sui-lin no hablaba castellano más que algunas palabras sueltas, pero en vez de resultar una incomodidad, me pareció todavía más interesante y atractiva. En la conversación, Silvia tomó un poco la iniciativa y propuso que cenáramos en su propia casa, así que sin más, caminamos un largo trecho por el Centro hasta su casa.

Cuando entramos en casa de Silvia y se quitaron la chaqueta, con sendos vestidos de falda corta, me resultaron las chicas más apetecibles del mundo. Sui-lin, con un vestidito azul de seda, entró enseguida en la cocina y ese detalle me pareció una clara prueba de que ya había estado antes en la casa. En unos minutos nos preparó unos platitos de comida muy ligeros pero sabrosos y descorchó una botella de vino. “Vive conmigo”, aclaró Silvia. Justo antes de empezar a cenar, Sui-lin se acercó, me quitó la chaqueta y me puso una servilleta en la pierna. No pude resistirlo: impulsivamente le acaricié el muslo hasta llegar a su culito duro, y el tacto de la seda, enrollándose suavemente por mi mano, y la suavidad de su piel, me pusieron a cien. La sonrisa traviesa que me brindó, me avisaba de que esa noche lo iba a ser de lo más placentera.

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Cariñoso despertar

aescorts despertarLa noche de sexo con la escort Shui-lin la pasé derrochando facultades, casi sin descanso una y otra vez, sucumbiendo a los encantos refinados de esta linda y delicada muñequita oriental. Creo que si el sonido de la puerta, al abrirse, no me hubiese despertado, seguramente seguiría durmiendo otras tres o cuatro horas. El sonido de los tacones por el pasillo me indicó que era Silvia, que tras su jornada había regresado y se encerraba en la cocina, probablemente se prepararía algo de comer y se acostaría.

A mi lado respiraba plácidamente Shui-lin. Qué preciosidad de chica. Aparté suavemente la sábana y la descubrí desnuda, con la tenue luz que las rendijas de la persiana dejaban pasar por la ventana. En seguida le acaricié las tetitas como manzanas y observaba su pubis completamente depilado. Pasé los labios un rato por toda su piel suave, pero se encontraba tan dormida que ni se daba cuenta. Me encontraba muy caliente y me supo mal despertarla, así que me puse los sleeps y salí en busca de Silvia. Llamé con los dedos a la puerta de su dormitorio, tras pedir permiso, ella me invitó a entrar.

Silvia se encontraba desvistiéndose lentamente, de pie, frente a un gran espejo. Masticaba todavía parte de una manzana cuyos restos estaban sobre la cómoda. Nada más sentarme en la cama, la miré como se admira a una modelo, sin perder detalle. Inmediatamente me preguntó qué tal había ido con Shui-lin. Le dije que sin comparación con ella. Silvia se sonrió y me llamó mentiroso y al instante me acerqué y le di un beso en los labios, un beso profundo, demostrando que hasta ese momento, ninguna chica me transmitía lo que ella. La guié lentamente hacia la cama y terminé su trabajo de desvestirse. Sólo le quedaban las braguitas negras y el sujetador desabrochado, que invitaban a la caricia de sus bonitas tetas. Debería ser así cada despertar: con una hermosa mujer dispuesta a los placeres más deseados y luego dormir hasta el mediodía.