Skip to main content

Marta: escort experta, sexy y preciosa

Marta es otra chica nueva en la agencia de escorts de Barcelona. Es española, de cuerpo delgado, elegante, de pelo moreno y corto, preciosa. Miré en la página del Club en la web y pude leer que practicaba el sado erótico, masajes y que salía a los hoteles. Así que concerté una cita en mi hotel para eso de las 22:00. Pedí algunos aperitivos y me aseguré de que la neverita estuviese llena de fruta y bebidas, por si le apetecía tomar algo. Si me permitís un consejo: cuanto más cuidéis a la escort, mejor resultará la velada. Todas ellas son muy agradecidas cuando hay buen trato y cariño.

Marta llegó sobre las 22:30. Pidió excusas por la demora, pero le dije que era comprensible, que no se preocupara. Enseguida nos sentamos en los sofás y charlamos sobre temas superficiales. No voy a negarlo, la miraba con deseo desde su entrada en la habitación, así que me di cuenta de que en su teta izquierda sobresalía más su pezón que en la derecha. Ella sonrió y rápidamente me mostró un piercing que traspasaba su pezón con una bolita a cada lado. Para aplacar mi curiosidad, me acerqué a ella i le acaricié el pezón. En unos instantes le estaba pasando la lengua por su pezón y desnudándola, acabamos follando como posesos.

marta


Claro, mi intención era que me enseñara algo de sado erótico o que me diera algún masajito. Así que le pedí que se quedara, tomáramos alguna cosilla y tuviésemos otra sesión no tan “animal”. Ella se rió con ganas y aceptó la propuesta. Me preguntó por mi estado físico y qué límite ante el dolor podía cruzar. Respondidas sus cuestiones, después de tomar algunas cosillas y una buena copa de cava, me practicó un relajante masaje por todo el cuerpo de unos veinte minutos de duración. Tras la sesión de masaje, Marta, como buena escort, sacó sus herramientas para el sado, puso una música bastante parecida a Marilyn Manson y me dio una más que estimulante sesión de pseudoviolencia. Terminamos follando de nuevo en el suelo, en la postura del perrito y penetrándola por detrás. Marta tiene un cuerpo magnífico y sabe sacarle todo el partido para que disfrute ella y la persona que la acompañe. Es una experiencia que pienso repetir, si es posible.

Sofía de día

Cuando toca quedarse en Barcelona el fin de semana y observas el día tan maravilloso que hace, casi veraniego, lo que te apetece es salir a la playa y pasar el día al aire libre. Pero estoy acostumbrado a la compañía constante y me da algo de pereza ir solo. Pero para algo existe la agencia de escortscomo el de Barcelona: discreto, elegante y lleno de soluciones para cualquier circunstancia. Sólo tenía que echar un vistazo a su web y ahí estaba: Sofía, española, preciosa, nueva, de 42 añitos y su horario era de 10:00 a 20:00, justo lo que necesitaba.

Sobre las 11:30 la recogí con el coche y nos fuimos a la playita a broncearnos, tomar un aperitivo y charlar tranquilamente sobre diversos temas. Disponíamos de todo el día para congeniar y si apetecía, dormir una siesta y darme un masaje erótico en Barcelona, después de comer, en mi habitación del hotel. Qué buena está Sofía. Verla en bikini toda alargada sobre la arena: ahora me enseña las tetitas, luego se gira y qué pedazo de culito… Sólo hacía que fantasear sobre qué podía esperarme cuando tuviese ese cuerpo todo para mi.

sofia

En efecto, cuando terminamos de comer, le sugerí que nos acercáramos a mi hotel a tomar el cafelito y alguna copita de licor. Le pareció buena idea, así que en unos minutos llegamos y tras el café, subimos y nos acomodamos los dos encima de la cama, charlando como buenos amigos. Enseguida le dije que ese momento de sopor era el que más me gustaba para hacer el amor. Se encuentra como más mimoso, con el sopor de la tarde y durante una agradable digestión.  Ella asintió y confesó que en esos momentos le podía hacer lo que quisiese. Tras una leve sonrisa de ambos, pasé a la práctica y le besé lentamente por todo su cuerpo. Cuando llegué a sus braguitas, Sofía aprovechó la postura (69) y me cogió el pene con firmeza. En unos segundos estaba disfrutando de una mamada estupenda, despacio y con maestría. Ella comenzó a gemir y a humedecerse al lamerle el clítoris, le acariciaba todo su sexo y el culito tan bueno que tiene, hasta que decidimos espontáneamente encararnos y terminar el polvo de la manera tradicional: ella abierta de piernas y sumergiendo el pene hasta el fondo de su mojada vagina.

Ona,escort sencillamente increíble

Cuando miré la página de la agencia de escorts de Barcelona y pude contemplar esa ricura de chica, no me lo podía creer. Se llama Ona: moderna, simpática, joven, guapísima de pelo rojizo, me encantan las pelirrojas, aunque sean teñidas, inteligente y muy activa. Lo más importante es que le gusta experimentar en esto del sexo, así que no lo pensé más y concerté una cita con ella en el hotel donde me hospedo.

escort

Ona tiene 22 años. Es más alta que yo y eso es algo que me pone mucho. Le gusta ir muy bien vestida a la última, así que su conjunto era elegante pero muy sexy, señal que le interesa vivir nuestro tiempo con intensidad. Es estudiante y como le gusta mucho hacer el amor,  se ha apuntado a la mejor agencia de Europa de escorts, a la más selecto y lujoso.

Enseguida entablamos una conversación de lo más interesante. Nos gusta la literatura y la erótica está siendo últimamente de una calidad extraordinaria. De la literatura pasamos al interés común que nos había reunido, así que sin más, le pregunté si sabía alguna práctica sexual que le gustara a ella y gustara a los hombres. Esta catalana no tenía pelos en la lengua, ni le hacía ascos a cualquier práctica que fuese dispuesta para el placer sexual. Sacó un pequeño consolador y lo hizo vibrar delante de mis narices. Te voy a dar por culo, me dijo muy seria, para reírse luego con un descaro juvenil, lleno de sensualidad.

¿Qué le voy a hacer? Sin saber muy bien cómo, Ona me estaba metiendo por el ano el pequeño vibrador y con la otra mano me masturbaba con una suavidad y maestría asombrosa. Pocas veces había sentido tanto gusto. Se paraba transcurridos algunos minutos para retardar mi orgasmo. Pero yo quería probar sus pechos talla 95 y penetrarla a ella por todas partes, y me dejó hacerlo. La penetré por el ano, por la vagina y terminé corriéndome en su boca deliciosamente.

Ona es fantástica, como personalidad y practicando el sexo. Estuve durante varias noches soñando que me la tiraba repetidamente y en todas las posturas imaginables. Es como un sueño que no debería terminar nunca.

masaje 4 manos

Masaje a cuatro manos

Ya puestos a pedir, pedí dos chicas para un masaje erótico completo en la agencia de Escorts de Barcelona. Tenía toda la tarde y la noche para relajarme y disfrutar, ya había probado el masaje completo, así que no estaría mal lo mismo pero redoblado, es decir, entre los masajes del Club, vi el de Trío, así que a probar algo nuevo, que la vida son dos días.

Ese día estaba muy dispuesto para la práctica del sexo. Toda la mañana viendo estupendas universitarias, cada una más linda que la anterior, me había puesto muy cachondo, así que un masajito relajante y dos señoritas profesionales de lo más bonitas, seguro que me arreglaban el día.

masaje 4 manosLa suite de lujo que me reservaron estaba arreglada de manera exquisita, tenía hasta yakuzi en el baño y una camilla de masajes se encontraba en uno de los extremos. Una gran cama con colcha roja y un enorme almohadón cuadrado rojo me sugerían un lugar perfecto para terminar con mis dos señoritas. Al momento aparecieron dos morenas en bata blanca, españolas, muy sexys y simpáticas, sonriendo desde el mismo momento de la entrada. Tras las presentaciones, me pidieron que me tumbara en la camilla. Me preguntaron por el tipo de masaje y al responder “erótico”, se echaron a reír muy divertidas. Normalmente los clientes preguntan y dudan, pero viendo mi resolución, les hizo mucha gracia. Enseguida la de ojos verdes, María comenzó a relajarme los hombros y Trini los glúteos. Poco a poco mi cuerpo se iba liberando de las tensiones. Al darme la vuelta, los suaves masajes se convirtieron en caricias. María acercaba sus muslos hasta que levantó la rodilla y la apoyó junto a mi cara. Enseguida me di cuenta de que era una invitación a que la acariciase, así que alargué la mano y la fui sumergiendo por su pierna hasta encontrar su sexo. Ella sonrió y dio un saltito de sorpresa. Trini ya tenía mi pene en su boca, de manera que estábamos ya sincronizados para gozar los tres. Para no correrme tan pronto, les pedí que pasáramos a la cama. Allí, tal y como tenía previsto, terminé de probar a mis dos señoritas españolas, cada una más sabrosa que la anterior, como las universitarias que vi por la mañana.

Samantha, la escort caribeña

Esta dominicana de piel bronceada acaba de presentarse en la agencia de Escorts de Barcelona, con una sonrisa sensual, alegre y unos ojos negros y brillantes como el océano al atardecer. Samantha, se mueve como si fuera de verdad a devorarte. Primero te seduce con una conversación dulce y ese acento caribeño tan cantarín, congeniando inmediatamente, acercándose cual tigresa al acecho, buscando tu punto débil. Luego te dirá si la quieres ver bailar y entonces estarás perdido.

Así comenzó, por eso me detengo en el relato con esta escort, pues es con su baile donde te quedas de una pieza. Una minifalda ceñida a unas piernas que parecen dos cobras levantadas danzando al son de la flauta del faquir luego alzas la mirada y ves más arriba del ombligo el nudo de su camisa, punto más bajo de su escote y al ladear su cuerpo con la danza, notas bajo ella sus dos tetas que se bambolean rítmicamente e intentas imaginar sus erguidos pezones. Su rostro te busca con la mirada, siempre sonriente y el cabello suelto, negro, se revuelve salvaje hacia todos lados. Sus brazos siguen despacio, adornándose al son de la música, como invitándote a participar de su alegría.

escortCon esta escort te sientes protagonista de un mundo nuevo que ha surgido de improviso. Ahora Samantha quiere pasar a la acción, quiere tocarte, terminar su tarea de atracción y se acerca para bailar sobre ti. Se sienta en tu rodilla y sientes su sexo caliente contorneándose en tu pierna, de un lado a otro, de adelante y luego hacia atrás, muy lentamente. Su sonrisa perenne te invita al abrazo, la cojo del culo y aprieto con fuerza, con deseo, y acerco mi cara para besarla, pero ella se levanta escapando como una gatita en celo. Es entonces cuando la danza de esta escort se torna más insinuante: se desliza su falda y se desabrocha el nudo de su blusa. Aparece entonces un cuerpo perfecto, dorado como el oro, se gira al son de la música y te enseña el culito, se agacha, se insinúa, y tu estás a punto de explotar.

Al fin cruza la cama a cuatro patas, parece que claudica. Me desvisto rápidamente y me uno a ella: la abrazo, le acaricio la espalda, le beso los labios y noto el deseo también en su entrega. Tengo que separarme de vez en cuando para …